Si habláramos de humanos lo tendríamos claro: Kasparov, Anand o Kramnik estarían entre los citados. Pero todos tienen una cualidad en común, y es que nunca superaron los 3000 puntos de FIDE.
Ahora, si hacemos caso a la publicidad (¿hay alguien tan tonto como para hacer caso a la publicidad?) la versión 3 de Rybka superaría la barrera de los 3000 puntos en su versión multiprocesador. No tengo ni idea de si dicho ciberFIDE se calcula con unos criterios homogeneos al de los humanos, pero sí me entra una seria duda: ¿Para cuando un encuentro entre Rybka y el mejor jugador del momento a ritmo clásico y en condiciones homogéneas? Y condiciones homogéneas son que el programa no disponga de libro de aperturas ni tablas de finales, o que ambos jugadores dispongan de idénticos libros. Por supuesto, siempre a ritmo clásico, que a rápido y relámpago ya sabemos quién gana
Una reedición del mítico Kasparov - Deep Blue, pero finalizando la primera década del siglo XXI. Aunque sea una causa perdida a largo plazo ¿Creeis que a fecha de hoy uno de estos monstruitos de +3000, corriendo sobre el mejor hardware disponible, ganaría al mejor jugador del momento en condiciones homogéneas?
Llegué a Zona de Ajedrez a través de la web más tomatera del ajedrez español, o sea, el Gruñón. Una de las webs que más se mueven en el ajedrez español decían por algún sitio, y parece que no les falta razón, pues sus (creo) dos autores/coordinadores, sin ser grandes conocidos del panorama ajedrecístico han desarrollado una web bastante curiosa y con contenidos para el lector de a pie, más allá de las web habituales del tipo politiqueo o chess-results. Por supuesto ha pasado a formar parte del contenido de mi lector de RSS feeds (¡sí! ¡una web de ajedrez con feed! aunque sólo sea porque va en el Joomla …), los contenidos merecen la pena.
¿Y a qué viene el título del post y tan sabrosa foto? Pues a algo que atrajo toda mi atención a los pocos minutos de navegación por Zona de Ajedrez. La historia del bocata de chorizo. Que no es más que una descripción de un Open de ajedrez a los ojos de una novata. Posiblemente de ser la autorA un autorO a estas alturas ya le habrían citado para varios duelos por atreverse a desacralizar tan magna actividad como un torneo de ajedrez local, <MODO PSEUDOMACHISTA “ON”>pero siendo chica no ha recibido más que parabienes y amables puntualizaciones a sus palabras, y es posible que hasta en breve propuestas de matrimonio, que ya se sabe como son los ajedrecistOs<MODO PSEUDOMACHISTA “OFF”>. Más en serio, os recomiendo su lectura. Posiblemente en algunas de las cosas la autora vaya bastante errada o no entienda plenamente las intenciones pero algunas otras … ¿Quién no ha tenido enfrente a su rival zampándose un bocata de chorizo mientras el reloj corre? ¿Qué decir de los paseos que más que paseos parecen maratones o gymkanas, incluyendo visitas a cafeterías mientras de nuevo el reloj corre? ¿Quién no se ha cruzado con algún titulado zaparrastroso y ha negado por tres veces que juegue al ajedrez? Uno de estos días contaré en una entrada la de Davor K. en el Open de Oviedo de 1999 (bajo pseudónimo, por supuesto) pero mientras tanto, quedaos con Zona de Ajedrez y daos una vuelta por ella, que merece la pena.
De nuevo el Uni se vuelve a jugar al grupo de Burguillos (Sevilla). En esta ocasión con el ranking 4 y compartiendo grupo con viejos conocidos como el ranking 1, el Alzira que ya hace dos años se cruzó en nuestro camino en la última ronda ganándose el ascenso a División de Honor de la que descendió el año anterior.

El equipo inscrito del Uni, este año bajo denominación, casi al estilo Copa América, “Universidad de Oviedo - Cuarto Centenario”, y es que una institución no cumple IV siglos todos los días. Una buena ocasión para celebrarlo con un ascenso a la División de Honor que de nuevo volverá a ser el objetivo, el mismo que tan evasivo se ha mostrado en años anteriores. Aquí no se trata de ser el mejor equipo aficionado de España (venga, que nadie se mosquee que a la piscina nos tiramos todos alguna vez
) sino simple y llanamente de ser un equipo de los doce que en el futuro compondrá lo que pudiera ser una liga cerrada por sistema de franquicia.
Y para ello, el equipo muy similar al de todos los años con las fluctuaciones habituales (menos el último, que lo seguirá siendo eternamente).

España ha ganado la Eurocopa de fútbol y hasta el Sporting ha vuelto a Primera. Si no son signos del Apocalipsis
incluso a nosotros nos toca subir este año 
Habréis notado un ligero cambio de diseño en la web
El antiguo tema “Giraffe” para Wordpress se estaba cayendo a pedazos con los continuos retoques que tenía encima así que era un buen momento para apretar algunas tuercas cambiar el diseño por uno más limpio y que facilite la lectura con tipografías más claras y un espacio más despejado. Como bien dicen los diseñadores, no hay nada como los espacios en blanco para facilitar la visibilidad. Ya veréis ya, cuando os haga un post en blanco “para facilitar la lectura”
Como consecuencia, todo lo que estaba hasta ahora en la barra lateral ahora se ha ido para la parte de abajo de la página en dos columnas paralelas (que aún debe sufrir retoques). Supongo que lo que más nos interesa a todos son las entradas nuevas, mejor dejarlo que destaque. Igualmente, los comentarios recientes se han bajado a esas columnas paralelas. Y también el Twitter de Uniovi, que no descarto recolocar para facilitar su visualización, pero al que también podéis suscribiros con un lector de RSS (o incluso programas cliente o SMS si estáis registrados en Twitter). Y hablando de RSS feeds, espero que sigan funcionando a la perfección (eso me lo dirá Erral casi seguro), pero disculpad si notáis alteraciones ocasionadas por pruebas. Igualmente podréis encontraros con partes de la web que aún estén sin traducir, pero no es que nos hayamos vuelto bilingües, sino que se irá haciendo a medida que haya un rato libre (y ganas).
Otra novedad es la incorporación del plugin Gravatar a los comentarios, que os permitirá disponer en los comentarios que escribáis de vuestro gravatar, simplemente una pequeña imagen identificativa y que se puede emplear en muchas más webs/blogs como algunos ya sabréis.
Y para todos aquellos que tengáis un correo @damanegra.com, también os lo pondré por algún rincón, pero no hay nada como tener la web de acceso en los marcadores o, mejor aún, usar el servidor IMAP en vuestro cliente de correo.

¿Cúal es mejor torneo? ¿El que tiene muchos titulados o pocos? ¿Porque se reparten los premios o porque los “panchos” aprenden? ¿Porque nos gusta jugar o porque queremos sacarle rendimiento al tablero? Varios días ya de debate en el foro de AjedrezAstur y se ha leído de todo. Como escribí en ese hilo del foro no existe un torneo ideal desde el punto de vista de los participantes, porque eso dependerá de los organizadores. Al fin y al cabo son los que hacen el esfuerzo y plasmarán en su torneo su ideal.
¿Pero desde el punto de vista de los jugadores? ¿Qué prefieren jugar? Como en botica, habrá de todo. ¿Cúal es mi opinión personal como jugador normalito y de a pié de esos que para muchos son simplemente la parte financiera de los torneos, comunmente llamados “panchos”? Prefiero aquellos en que no hay que jugar contra jugadores muy débiles … (pausa para hacer crecer la polémica) … exactamente igual que prefiero que no haya que jugar contra muy fuertes jugadores (podemos llamarles “titulados”). ¿Me he unido al carro de los que pretenden malvivir del ajedrez? Por supuesto que no, sólo es un entretenimiento, y no tiene nada de entretenido jugar contra alguien que te supera abrumadoramente.
Pongámosle números (o sea, elo) que nos sirven para ilustrar la explicación tanto para rivales muy fuertes como, a la inversa, para rivales muy débiles. Como jugador en torno a 1900-1950 no encuentro nada de atractivo en tener que jugar contra un +2300 (igual que supongo que el +2300 tampoco lo encontrará en jugar conmigo). La partida es simplemente un resultado conocido desde la publicación de los emparejamientos en los que el tiempo que transcurrirá antes de firmar bajo el cero será directamente proporcional al ímpetu que el rival ponga en terminar la partida e inversamente proporcional al agradable rato que le puedan estar proporcionando las charlas en la sala de juego. La derrota será rápida y contundente o lenta pero con claro sometimiento desde la fase inicial. La diferencia de conocimientos será tan amplia que será imposible que de esa partida se pueda aprender nada provechoso, salvo prever que en futuros torneos se pueda pedir un bye en la ronda 1 (y consecuentemente en la 2, por ejemplo inverso).
Por el contrario, un torneo ideal sería aquel en que se tuviera uno de los últimos ranking (1900-1950) pero el cabeza de lista no estuviera más allá de los 2200-2250. Todo un ranking de jugadores más fuertes pero ante los que se puede mantener una lucha con más o menos posibilidades, y unas partidas que se podrán disfrutar y sacar algo en limpio independientemente de los resultados. ¿Qué así se juegan partidas menos perfectas? Por supuesto, pero como decía Tartakower, al ajedrez gana el que comete el penúltimo error.
¿Me he unido entonces al club de los que quieren torneos para panchos y poder rascar premio? Ni mucho menos. Jamás me he fijado en los premios de un torneo para inscribirme, ni absolutos ni por tramos. Sí en el número de titulados cuando este es muy elevado, pues a pesar de todo lo dicho constituye un incentivo ya que suele hablar muy bien de la calidad del torneo. Cualquier jugador de mi nivel que pretenda obtener un rendimiento de su afición o está equivocado de afición o está fuera de la realidad. El peor de los mendigos de Oviedo obtendría un rendimiento superior en un mes al que pudiera obtener un jugador así en un año. Si alguien no titulado pretende vivir de premios de torneos le recomendaría que pensara en trabajar, de lo que fuera, no importa. Incluso vendiendo pañuelos a la salida de la autopista le iba a ir mejor. Que esto de obtener rendimientos fáciles de los torneos no es más que otro mito como el de “El Dorado” . Y que se busque una afición que le permita distraerse sin pensar tanto en dinero (y por tanto en trabajo), que con el ajedrez no la ha encontrado.