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Cuando Battle Chess era lo más

“Algo inaudito ocurrió a finales de los ochenta en los departamentos de informática y videojuegos de los centros comerciales: los chavales se embobaban ante partidas de ajedrez pixeladas que tenían lugar en el interior de los monitores de culo ancho donde se exponían demostraciones de los videojuegos más famosos. Y toda la culpa la tenía un programa de ajedrez editado por Interplay, uno que resultaba muy divertido para todo el público, o al menos muy divertido de mirar: Battle Chess.”

— Juegos de ajedrez para aquellos que no juegan al ajedrez (Jotdown; sept. 2018)

chessmaster2000_cover

La verdad es que BattleChess resultaba mucho más vistoso que el sobrio ChessMaster 2000 que era lo más serio de una época en la que todavía no existían ni Fritz ni ChessBase y los humanos aún podían imponerse con comodidad a las máquinas. Pero al final, ChessMaster 2000 era lo que usábamos si queríamos jugar contra el ordenador (aunque para el resultado, daba igual :P).

 

Elo 3165: El mejor ente ajedrecista

Y lo he descrito bien: el mejor ente ajedrecista. Lo que incluye a personas y software en la misma lista. Houdini 3 encabezaría la lista con un elo de 3156, seguido de Stockfish (versión 250413) y Rybka 4. Magnus Carlsen, número 1 del mundo con 2868, sería el número ¡17! de la lista. Aronian y Kramnik, números 2 y 3 con +2800, serían los número 19 y 20.

enteajedrecista2013Los datos proceden de New Thorensen Chess Engine Competition, que para los entendidos viene a ser como el campeonato del mundo oficioso de máquinas (¿oficioso? ¡tiene reglas más claras que el de humanos!). Las enfrentamientos entre engines se hacen a ritmo clásico, bajo el mismo hardware y con acceso únicamente a un libro de aperturas común hasta la jugada 8 (veánse detalles técnicos).

Evidentemente, la comparativa humanos-máquina es meramente ilustrativa. Si ya es difícil estimar la fuerza de juego entre humanos con el sistema elo, entre máquinas puede serlo aún más. Aún dando por buenas las cifras ofrecidas, posiblemente pudieran mejorarse con un hardware aún mejor.

No obstante, el mayor inconveniente que le veo a esta comparativa que acabo de realizar es que el elo, tanto humano coomo de máquinas, es un coto cerrado; no nace de enfrentamientos mutuos humano-maquina y, por tanto, no creo que sea homologable. La mejor comparativa que se me ocurre es recomputar el elo de los humanos exclusivamente en años recientes para evitar la influencia de elos anteriores más bajos, de manera que quizá (y sólo quizá) los jugadores humanos mejoraran sus cifras.

Mientras tanto, aunque no sepamos con certeza cual es el mejor ente ajedrecista, creo que todos tenemos una idea bastante clara. Las máquinas son mejores, pero no conozco tantos houdinistas, stockfisheros o rybkistas como fan boys (& girls) de Carlsen, Kramnik o Aronian 😉

 

Construye tu propio tablero inalámbrico para jugar a distancia

Nivel de frikismo y dificultad: bastante elevado. Se trata de un tablero basado en el chipset libre “Arduino” que te permitirá poder jugar tus partidas por Internet sobre un tablero real (incluyendo el movimiento real de las piezas rivales) dándote la satisfacción del DIY (Do It Yourself), que sin duda podrá compensar la insatisfacción por las habituales dejadas de piezas 😉

Damas: game over – ¿Ajedrez?

El juego de las damas fue matemáticamente solucionado en 2007 y la explicación publicada en la revista Science. Desde entonces, el mejor resultado posible en una partida perfecta de damas es de tablas, como cualquiera puede comprobar. El proceso de resolución duró 18 años y se ejecutó en base al programa Chinook, desarrollado por el departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Alberta (Canadá).

damas ajedrez ¿game over?Si revisamos la entrada de Wikipedia acerca del programa programa Chinook observaremos que el procedimiento es similar al que se sigue para los finales de ajedrez: elaboración de tablas de posiciones. Y el problema social fue más o menos similar, con jugadores humanos intentando luchar hasta el final. La diferencia, Chinook llegó a ser el ente Campeón del Mundo de Damas en 1994, pues el campeón humano primero renunció al título en protesta por la participación de un programa en un campeonato mundial, y luego aceptó participar en un nuevo formato que reunía a humanos y máquinas. En un primer match retuvo el título, luego lo perdió en la revancha y desde entonces ningún humano volvió a recuperarlo. Con toda seguridad, esta secuencia correría paralela a lo que podría haber sucedido en ajedrez con una década de adelanto.

Evidentemente, a pesar de jugarse en el mismo tablero el juego de damas es mucho más sencillo que el ajedrez: las 16 fichas de las damas comparten todas los mismos movimientos lo que reduce sustancialmente el número de jugadas posibles. Sin embargo, vemos que el crecimiento de Chinook corrió paralelo a la evolución de los computadores, simplemente será cuestión de tiempo que la capacidad de estos de lugar un día a un artículo en Science contando el final del ajedrez.

Supongo que eso no hará que los humanos dejemos de jugar al ajedrez, igual que seguimos corriendo a pesar de que los coches son más rápidos. Pero el mayor peligro para el ajedrez viene de los propios humanos. Actualmente cualquier smartphone puede ejecutar software que juega con nivel de GM, como p.e. Stockfish, y las acusaciones de trampas basadas en este tipo de dispositivos empiezan a aparecer con frecuencia. Podemos y debemos suponer que por cada sospecha de trampa que aparece en los medios, se han dado muchos más casos que no han salido a la luz porque nadie ha sospechado siquiera. El software está al alcance de cualquiera, el hardware lo llevamos permanentemente en el bolsillo y las Leyes del Ajedrez y las medidas de los organizadores parecen ir por detrás. Por tanto, sólo hacen falta jugadores sin escrúpulos dispuestos a usar este doping electrónico.

El final del ajedrez no vendrá de ningún investigador que le encuentre solución y permita cumplir el deseo de Steinitz de darle a Dios peón y salida de ventaja. El final del ajedrez de competición clásico puede venir de nuestros propios bolsillos.